Lecciones de anteriores experiencias de organización de productores en el Perú

A través de los años se han ido generando diversas formas de organización de los productores agrarios con diferentes objetivos. Tenemos el caso de los Comités de Productores, de los Comités de Regantes, de las Federaciones Campesinas, de las Centrales Agrarias y destacando entre todos ellos la experiencia de las Cooperativas Agrarias. Vamos ahora a analizar el caso de las Cooperativas Agrarias porque es una experiencia que puede servir mucho para orientar a los agricultores en su proceso organizativo. La experiencia más significativa de cooperativismo agrario en el Perú es la que nace en 1969 con la Reforma Agraria. Como recordarán, la ley 17716 de Reforma Agraria transformó de manera radical la estructura de propiedad en el campo peruano. La reforma puso fin a la existencia legal del latifundio y el minifundio, y constituyó a la empresa asociativa como la principal modalidad de tenencia y gestión de la tierra.

Las empresas asociativas creadas mediante esta ley fueron de dos tipos:

  • Las Cooperativas Agrarias de producción (CAP), predominantes en la costa, cuya característica esencial era la de agrupar a los trabajadores de las antiguas haciendas convirtiéndolos en socios individuales de una nueva empresa.
  • Las Sociedades Agrícolas de Interés Social (SAIS), ubicadas en la sierra, y cuya peculiaridad era el poder asociar además de socios trabajadores individuales a diversas personas jurídicas como las comunidades aledañas.

Uno de los objetivos principales del proceso de Reforma Agraria, fue incrementar los niveles de producción y productividad en base a la constitución de organizaciones cooperativas. El Estado asumió no sólo el rol de promotor sino también apoyó el proceso directamente a través de la intervención técnica y política de los funcionarios públicos. De esta manera se constituyeron, entre otras organizaciones campesinas, 628 Cooperativas Agrarias de Producción y 58 Sociedades Agrícolas de Interés Social, las mismas que funcionaron aproximadamente hasta el año 1978.

A partir de ese año estas organizaciones empezaron a mostrar algunos síntomas de su debilidad y empezaron contradictoriamente a parcelarse, es decir, a repartirse la tierra entre los socios de la cooperativa, mientras que otras se vieron envueltas en conflictos de intereses grupales o escandalosos actos de corrupción. Hoy luego de 36 años de esta experiencia quedan muy pocas cooperativas y SAIS de esa época. La gran mayoría se ha disuelto y algunas aún mantienen conflictos entre sus miembros. Por todo ello es común oír decir en las zonas rurales, que la experiencia cooperativa en el Perú, fracasó.

Pero, mientras que en el Perú la experiencia cooperativa ha resultado un fracaso, en otros países las cooperativas agrarias sí tienen mucho éxito. El movimiento cooperativista es un movimiento con mucha fuerza a nivel mundial y encontramos experiencias exitosas tanto en países ricos como Holanda, Francia e Italia, así como en países más cercanos y menos ricos como Chile, Uruguay y Argentina.

El Cooperativismo en Holanda

Holanda muestra un desarrollo de productividad agrícola casi inigualado en el resto del mundo. Los agricultores en las organizaciones y cooperativas agrarias alcanzan un grado de organización sumamente alto, lo cual es aún más interesante si consideramos que la estructura productiva de la agricultura holandesa, por lo general, es de pequeña escala y muy parecida a la nuestra. Tanto en Holanda como en la mayoría de los países en desarrollo, la empresa agraria familiar es la unidad empresarial principal.

En Holanda la cooperativa agraria es una forma de cooperación “económica” entre agricultores independientes. En términos generales el gobierno holandés interviene sólo para generar condiciones básicas y equitativas, centrando su rol principalmente en tres campos: en el campo de la investigación, en el de la información y en el de la educación. Es gracias al trabajo del Estado en estos tres campos mencionados, que los agricultores holandeses han logrado altos niveles de profesionalidad y conocimientos, alcanzando un aumento continuo de la calidad y la productividad en todo el sector agrario.

En conclusión: la intervención del Estado (en “investigación, información y educación”) y el concepto cooperativo de economía de empresa, se han fortalecido mutuamente en el proceso de desarrollo agrario y económico de tal forma, que ambos, en combinación, han creado el exitoso “modelo agrario holandés” que se puede apreciar mejor en los siguientes resultados:

  • En 1988 había en la industria lechera holandesa 20 cooperativas y 3 centrales de cooperativas que manejaban el 85 % de la producción del sector. Actualmente en dicho sector, las cooperativas proveen casi el 90% del consumo local, con presencia en otras partes de Europa y del mundo.
  • En el sector del crédito agrícola las cooperativas controlan el 90 % del crédito a los agricultores.
  • En la producción de flores, de la que Holanda es el más grande exportador en el mundo, las cooperativas manejan el 80 % de la producción y comercialización.
  • El sector del azúcar también tiene un gran desarrollo, como el sector de alimentos para ganado, el de la producción de carne de ave, cerdo y carne vacuna, así como el sector hortícola.

El Cooperativismo en Argentina

En Argentina, según el Censo Agropecuario de 1998, de los 378.000 productores agropecuarios censados, 92.000 declaran estar asociados a alguna cooperativa, es decir prácticamente la cuarta parte.Los productores mejor representados por las cooperativas no son los más grandes, pero tampoco los más pequeños, son los que poseen entre 50 y 500 hectáreas, de los cuales más de la tercera parte están asociados a estas organizaciones. En Argentina hay aproximadamente 10 millones de hectáreas que están explotadas por cooperativistas, un tercio de la superficie, que representan el 41 por ciento de los cultivos anuales. Como dato contrastante podemos señalar que en nuestro país según los datos del último censo nacional agropecuario del Perú (1994) sólo el 9% de los productores pertenecen a alguna organización empresarial.

El Cooperativismo en Perú

Sin embargo no sólo hay experiencias exitosas de cooperativas fuera del Perú. También en el Perú tenemos casos de cooperativas exitosas que demuestran el potencial del modelo asociativo para el agro.

Por ejemplo, tenemos el caso de la Cooperativa Agraria Cafetalera Oro Verde en el departamento de San Martín, que luego de 5 años de funcionamiento ha podido establecer contratos comerciales de exportación y actualmente se encuentra introduciendo una marca de café para el consumo local llamada “Café Oro Verde”. Esta cooperativa, que en sus inicios recibió apoyo de la cooperación internacional para financiar la asesoría técnica a sus socios, actualmente ya financia el 50 % del costo de dicha asesoría, es decir el apoyo externo viene disminuyendo gradualmente. Cabe resaltar, que gracias al buen trabajo de organización, de 45 socios fundadores, actualmente cuentan con 450 socios y manejan 900 hectáreas en parcelas de café.

Por ejemplo, tenemos el caso de la Cooperativa Agraria Cafetalera Oro Verde en el departamento de San Martín, que luego de 5 años de funcionamiento ha podido establecer contratos comerciales de exportación y actualmente se encuentra introduciendo una marca de café para el consumo local llamada “Café Oro Verde”. Esta cooperativa, que en sus inicios recibió apoyo de la cooperación internacional para financiar la asesoría técnica a sus socios, actualmente ya financia el 50 % del costo de dicha asesoría, es decir el apoyo externo viene disminuyendo gradualmente. Cabe resaltar, que gracias al buen trabajo de organización, de 45 socios fundadores, actualmente cuentan con 450 socios y manejan 900 hectáreas en parcelas de café.

La gestión de esta cooperativa se ha preocupado mucho de brindar buenos servicios a sus socios. Entre los servicios que brinda a sus socios está la asesoría técnica, el crédito, la información de mercado y la comercialización de sus cosechas.

Conclusiones y recomendaciones a partir de las experiencias anteriores

  • Una de las lecciones más importantes es el hecho que las cooperativas impuestas a la fuerza por el Estado u otros agentes externos han fracasado, mientras que las experiencias nuevas forjadas a partir de los propios productores están teniendo éxito.
  • Sólo puede crearse con éxito organizaciones agrarias cuando los agricultores están articulados al mercado. Una conclusión muy similar tiene el “Estudio regional sobre factores de éxito de empresas asociativas rurales” auspiciado por la Plataforma Regional Andina RURALTER cuando señala: “El proceso de una Empresa Asociativa Rural se puede volver sostenible únicamente si hay un anclaje adecuado y dinámico a una demanda específica del mercado con precios atractivos, y ventajas comparativas para los pequeños productores, que permiten que todos los esfuerzos e inversiones de los/as productores/as tengan una retribución en beneficios de diverso tipo (ingresos, acceso a mercados, servicios, seguridad, etc)”.
  • La organización de productores es una organización económica que tiene como eje principal a la parcela campesina y su objetivo es que ésta produzca mayores ganancias a su propietario.
  • Las organizaciones de productores son instrumentos para articularse en mejores condiciones al mercado y no medios para fines políticos u objetivos de compensación social.
  • La organización debe estar precedida y acompañada siempre de una política de creación de condiciones promovida por el Estado en aspectos como información de mercados, investigación de cultivos y capacitación de las personas, de manera tal que los propios agricultores aprendan a reconocer y valorar la necesidad de ésta como una forma de organización económica.
  • Las iniciativas para la organización deben ser expresadas y llevadas adelante por los agricultores más pudientes, buscando conectarse luego con los menos pudientes. Conclusión a la que también arriba el “Estudio regional sobre factores de éxito de empresas asociativas rurales” auspiciado por la Plataforma Regional Andina RURALTER cuando señala: “Otra conclusión es que el impulso de EMARS (Empresas Asociativas Rurales) no es el instrumento adecuado para trabajar en la reducción de la extrema pobreza sino en la generación de riqueza partiendo de productores/as con cierto potencial en recursos humanos y naturales. Sin embargo, percibimos que procesos exitosos si pueden en su dinámica generar empleos locales y por tanto ingresos para pobladores más pobres de las mismas zonas”.
  • Es necesario un análisis económico de la organización para conocer las posibilidades reales de su creación, su potencial y su sostenibilidad.
  • El rol del Estado es el de invertir para mejorar las capacidades de las personas, mejorando la calidad de la educación en el campo, antes que invertir en asistencialismo improductivo.
  • Asimismo, el Estado debe adecuar el marco legal que permita el nacimiento y crecimiento de organizaciones de pequeños productores pues el actual marco legal fomenta todo lo contrario: la individualización y la informalidad.
  • Es necesario trabajar con estrategias que permitan ir recuperando la confianza de los productores en modelos organizativos. Trabajar principalmente con personas cuya formación moral sea sólida y se encuentren predispuestos al cambio y estén convencidos que la solución de sus problemas está en ellos mismos y pasa en primer lugar por organizarse.

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